Dos aviones, uno de Gol y otro de Azul, mantuvieron una distancia crítica de apenas 22 metros en el aeropuerto de Congonhas, São Paulo, generando un incidente grave según el Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aéreos (Cenipa), dependencia de la Fuerza Aérea Brasileña.
El reporte preliminar indica que el evento ocurrió cuando el avión de Gol, que viajaba de Salvador a São Paulo, se preparaba para aterrizar; simultáneamente, la aeronave de Azul, que tenía como ruta São Paulo a Belo Horizonte, intentaba despegar. La torre de control originalmente autorizó la salida de Azul, pero debido a un retraso en la despegue, canceló la autorización y solicitó al vuelo de Gol que realizara una arremetida para evitar proximidad peligrosa.
A pesar de la orden, la aeronave de Azul continuó con la maniobra de despegue, mientras la de Gol iniciaba la arremetida y realizaba una curva para mantener una altitud segura. En ese instante, se activó el Sistema de Alerta de Tráfico y Prevención de Colisión (TCAS), señal inequívoca de la proximidad inusual entre ambas aeronaves.
El Departamento de Control del Tráfico Aéreo (Decea) recuerda que la separación mínima vertical entre vuelos suele ser de 300 metros, aunque varía según el tipo de avión. En este caso, la pérdida de esa separación normativa constituye un incumplimiento significativo de los procedimientos de control aéreo.
A pesar del riesgo, no hubo daños materiales ni personas heridas a bordo. Tanto Gol como Azul reafirmaron que sus operaciones se ejecutaron siguiendo los protocolos de seguridad y que colaboran plenamente con Cenipa para la investigación en curso, que aún no tiene fecha para presentar un informe final.
El incidente subraya los desafíos en la gestión del tráfico aéreo en uno de los aeropuertos más congestionados de Brasil, donde la coordinación entre vuelos en aproximación y despegue es crucial para evitar riesgos mayores.