La Administración de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (TSA) concluyó la evaluación de los aeropuertos de Maracaibo y Barcelona como paso previo para incrementar la oferta de vuelos directos entre Venezuela y Estados Unidos. Esta inspección forma parte de un plan estratégico que busca restablecer y ampliar la conectividad aérea tras años de suspensión.

Este proceso de revisión de seguridad responde a un plan de tres fases impulsado por las autoridades estadounidenses que incluye medidas de supervisión y protocolos reforzados. La reapertura inicial se concretó en abril cuando American Airlines aterrizó en Maiquetía con el primer vuelo directo desde Miami en siete años, tras la interrupción decretada en 2019 por tensiones políticas entre ambos países.

La evaluación de estos aeropuertos es fundamental para permitir nuevas rutas aéreas desde ciudades venezolanas al territorio estadounidense, lo cual podría facilitar el flujo de pasajeros y negocios. La TSA ya había realizado una visita clave en Caracas para supervisar operaciones bajo las nuevas condiciones de seguridad, evidenciando el interés en ampliar paulatinamente la red de vuelos autorizados.

La Embajada de Estados Unidos en Caracas informó que este avance forma parte de las acciones planteadas por el gobierno de Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, destinadas a fortalecer la conectividad aérea y promover un mayor intercambio entre ambos países tras años de restricciones.