Patiala se destacó en la historia de la aviación mucho antes de que los jets privados se convirtieran en símbolos de lujo para la élite mundial. En 1910, Maharaja Bhupinder Singh adquirió tres aviones privados, convirtiéndose en el primer indio y posiblemente el primer asiático en poseer aeronaves particulares.

Su interés por la aviación fue motivado por la hazaña del aviador francés Louis Blériot, quien cruzó el Canal de la Mancha en 1909, un evento que inspiró a Bhupinder Singh a enviar a su ingeniero jefe a Europa para comprar aeronaves. La flota incluía dos biplanos Henry Farman y un monoplano Blériot XI, ejemplares destacados en la historia temprana de la aviación.

El Maharaja, nacido en 1891 y que ascendió al trono a los nueve años, fue conocido no solo por su riqueza sino también por su estilo de vida extravagante. Su corte disponía de una flota de automóviles Rolls-Royce, un séquito numeroso y casi 500 ponis para polo, reflejando un poderío económico y cultural muy representativo de la India colonial.

Además de su afición por la aviación, el estado de Patiala fue clave en el desarrollo inicial de esta actividad en el país. Man Mohan Singh, piloto indio reconocido por sus vuelos Inglaterra-India en la década de 1930, fue parte de su equipo como piloto personal. No obstante, Bhupinder Singh generalmente no pilotaba sus propios aviones, aunque sí participó en la Primera Guerra Mundial como oficial en varias campañas europeas y del Medio Oriente.

La figura del Maharaja Bhupinder Singh permanece como un referente destacado del período real en India, combinando su pasión por los deportes, los lujos y la emergente aviación, mucho antes de que volar en aeronaves privadas fuera un símbolo habitual entre las élites asiáticas y globales.