Una nueva normativa de Southwest Airlines prohíbe transportar robots con apariencia humanoide o animal dentro de la cabina o como equipaje documentado debido a riesgos vinculados a sus baterías de litio. Esta decisión surge luego de varios incidentes en vuelos que generaron preocupación sobre la seguridad aérea.

Uno de los casos llegó a viralizarse cuando una tripulación debió gestionar cómo asegurar un robot humanoide que ingresó en una cabina como equipaje de mano. El vuelo permaneció en tierra hasta que retiraron la batería del dispositivo y lo ubicaron en un asiento junto a la ventanilla. En otra ocasión, un empresario pagó un asiento extra para su robot humanoide de tamaño pequeño, evitando enviarlo como carga, lo que generó gran atención e interés entre los pasajeros.

Southwest explicó que el motivo principal de esta restricción es el uso de baterías de iones de litio, que pueden provocar incendios a bordo. La Administración Federal de Aviación (FAA) clasifica estas baterías como propensas a fallos térmicos repentinos causados por daños, sobrecargas o defectos de fabricación. Aunque el personal de vuelo está capacitado para atender incendios relacionados con baterías, los grandes paquetes energéticos dentro de robots humanoides exceden los riesgos contemplados en reglas vigentes para equipaje de mano.

La aerolínea mantiene permitido el transporte de juguetes y robots pequeños que cumplan con las dimensiones estándar de equipaje de cabina, siempre y cuando sus baterías respeten las normativas de materiales peligrosos. Según las nuevas políticas, Southwest no acepta ningún robot con forma humana o animal sin importar su tamaño o finalidad.

Por el momento, ninguna otra línea aérea estadounidense ha adoptado una prohibición similar contra estos dispositivos. Mientras Southwest restringe la presencia de robots entre pasajeros, otras compañías exploran su uso para tareas operativas. Por ejemplo, Japan Airlines implementa en el aeropuerto Haneda robots bípedos que asisten en carga de equipajes y limpieza, aprovechando su capacidad para transitar infraestructuras diseñadas para humanos.