Un cambio en el programa de inspecciones del motor de un avión de carga de UPS fue un factor clave en el accidente que causó la muerte de 15 personas. El National Transportation Safety Board (NTSB) determinó que la relajación en la frecuencia de las revisiones permitió que un defecto crucial pasara desapercibido y provocara que el motor se desprendiera durante la aceleración en una pista aérea.

El fallo involucró un rodamiento de acero y una cubierta metálica dentro del soporte del motor, elementos difíciles de inspeccionar sin desmontar completamente el motor. Originalmente, estas piezas debían revisarse cada 19.900 ciclos de despegue y aterrizaje, pero Boeing solicitó extender ese plazo a más de 29.000 ciclos para reducir tiempos de mantenimiento y costos operativos. Esta petición fue aprobada por la Administración Federal de Aviación (FAA) sin requerir investigaciones complementarias, a pesar de reportes previos de fallas en aeronaves del mismo modelo.

El avión siniestrado había acumulado más de 21.000 ciclos, por lo que bajo el programa original su motor habría sido inspeccionado a fondo justo antes del accidente. Sin embargo, tras cambiar el plan de revisión, los operadores no detectaron la eventual ruptura de las piezas que fijaban el motor al ala, lo que provocó su desprendimiento y la consiguiente tragedia.

El NTSB señalado que tanto Boeing como la FAA subestimaron los riesgos asociados a la posible falla del rodamiento. Boeing utilizó datos antiguos y desconocía varios reportes sobre fallas similares, mientras que la FAA no aplicó suficiente escepticismo en la evaluación de la solicitud de Boeing para modificar las inspecciones. Además, la falta de comunicación entre los fabricantes, reguladores y operadores contribuyó a que el peligro permaneciera oculto.

Este accidente fue el segundo registrado con un modelo similar que perdió un motor en vuelo, aunque el primero se debió a un error de mantenimiento diferente. En el siniestro de UPS fallecieron los tres tripulantes y 12 personas en tierra, además de causar decenas de heridos.

Expertos en seguridad aérea destacaron que este caso evidencia la importancia de mantener rigurosos los programas de inspección de aeronaves y de que fabricantes, autoridades y operadores compartan información crítica para evitar tragedias similares.