La Comisión Europea confirmó esta semana que extenderá el régimen de pagos por emisiones de CO2 a los vuelos internacionales, siguiendo el principio de que el contaminador debe asumir el costo ambiental. Este sistema, que ya se aplica a vuelos domésticos en Europa, busca presionar a las aerolíneas para que reduzcan sus emisiones a pesar de las limitaciones tecnológicas actuales, como la ausencia de aviones híbridos o eléctricos y el alto costo del combustible sostenible.

En paralelo, varias compañías aéreas notificaron ajustes operativos y financieros relevantes. Ryanair, que presentó un beneficio neto récord, negocia la extensión del contrato de su director ejecutivo hasta 2032. Por otro lado, British Airways estudia la reducción de vuelos, especialmente en rutas de largo alcance, eliminando conexiones a ciudades como Jeddah y Kuwait o cancelando vuelos cortos desde Heathrow a destinos como Colonia e Istanbul.

Singapur Airlines confirmó su consolidación como líder del sector en Asia tras anunciar resultados históricos en el año fiscal 2025/26. La empresa registró un aumento en sus ingresos y un crecimiento extraordinario en su beneficio operativo, aunque su utilidad neta redujo debido a factores contables y pérdidas relacionadas con Air India, de la que es accionista. Su operación también alcanzó un récord en número de pasajeros, superando los 42 millones y mejorando la ocupación promedio de sus vuelos.