Dos aviones de la Marina estadounidense chocaron en el aire durante el espectáculo aéreo “Gunfighter Skies” en la base aérea Mountain Home, Idaho. A pesar del impacto y la caída en zona abierta, los cuatro tripulantes se eyectaron a tiempo y descendieron en paracaídas, evitando caer junto con las aeronaves que explotaron al impactar contra el suelo.

De los cuatro ocupantes, solo uno sufrió heridas leves que requirieron atención médica, sin riesgo vital, confirmó la portavoz de Naval Air Forces, Cmdr. Amelia Umayam. La capacidad de todos para eyectarse con éxito y sobrevivir al accidente fue destacada como excepcional, dado el grado de daño y la dinámica del choque en vuelo.

Los aviones involucrados eran dos EA-18G Growler, unidades dedicadas a la guerra electrónica, destacadas por su diseño desde 2006 y utilizadas en operaciones internacionales desde 2011. Cada uno llevaba dos tripulantes y pertenece al Escuadrón de Ataque Electrónico 129, con base en Whidbey Island, Washington.

Videos captados por espectadores mostraron que uno de los cazas estaba ligeramente detrás del otro antes de que ambos se “encajaran”, con el vientre de un avión rozando la parte superior del otro. Tras el choque, los aviones se retorcieron en el aire, apuntaron brevemente hacia arriba y luego cayeron liberando una columna de humo negro y una bola de fuego al estrellarse.

Testigos y expertos sostienen que el accidente pudo deberse a un error humano durante una maniobra habitual de formación en la que intentaban alinear las puntas de las alas, pero no lograron evitar la colisión. Aunque aún no se han oficializado las causas, la investigación continúa en marcha para determinar responsabilidades y prevenir accidentes futuros.

Por el momento, las autoridades se centran en asegurar la integridad de la tripulación y gestionar la recuperación de los aviones dañados.