El desprendimiento de un motor del avión de carga UPS MD-11 al despegar en el aeropuerto Muhammad Ali International generó un accidente fatal que dejó 15 muertos. Este hecho ocurrió cuando la aeronave apenas había alcanzado el perímetro del aeropuerto y luego se estrelló contra edificios cercanos, provocando un incendio masivo.

Las audiencias convocadas por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) buscan esclarecer las causas que permitieron que el motor se separara de la ala derecha durante la aceleración en pista. Además, se revisará el accionar de Boeing, fabricante de la aeronave tras la fusión con McDonnell Douglas, en la detección y corrección de posibles defectos estructurales previos.

Este accidente rememora otro incidente similar ocurrido en 1979 en Chicago con un DC-10, el antecesor del MD-11, donde también se perdió un motor provocando la muerte de 273 personas. En aquel entonces, el fallo fue atribuido a un daño durante el mantenimiento. Sin embargo, la investigación actual ha identificado que en el avión accidentado en Louisville existían grietas en los componentes que sujetaban el motor al ala, defectos que no fueron detectados por las revisiones regulares.

El último examen detallado de estas piezas críticas se había realizado en octubre de 2021, y no se tenían previstas nuevas inspecciones profundas hasta después de miles de ciclos de despegue y aterrizaje. Boeing había reportado años atrás fallos similares en partes esenciales para la fijación del motor, pero evaluó que no representaban un riesgo inmediato para la seguridad del vuelo. Por esto, emitió un boletín de servicio con recomendaciones, pero no una orden obligatoria respaldada por la autoridad reguladora.

La NTSB aclaró que la investigación final podría tardar más de un año, ya que abordará todos los factores técnicos y humanos que contribuyeron al accidente, desde las fallas estructurales hasta posibles deficiencias en los protocolos de mantenimiento y supervisión.