Un pasajero relató una experiencia casi de vuelo privado en un Airbus A319 adaptado por la aerolínea BeOnd, que ofrece servicio exclusivo solo en clase ejecutiva entre Europa y las Maldivas. Este avión, con una capacidad reducida a 44 asientos, transportó únicamente a 12 personas en un viaje marcado por una demora prolongada.

BeOnd opera dos aviones Airbus reacondicionados: un A319 con 44 asientos y un A321 con 68, ambos configurados exclusivamente con asientos de clase ejecutiva. El modelo de negocio busca hacer accesible una clase que normalmente tiene un precio elevado, ofreciendo pasajes por debajo de 1.500 dólares, frente a los habituales 4.000 o 5.000 dólares en la ruta Europa-Maldivas.

Sin embargo, la aerolínea enfrenta varios retos que afectan la ocupación y la percepción de seguridad entre los pasajeros. Primero, su bajo reconocimiento frente a marcas establecidas y la alta tasa de cancelaciones generan desconfianza. Segundo, aunque más baratos que los pasajes empresariales convencionales, sus precios todavía son considerados elevados para algunos viajeros. Esto contribuyó a que vuelos como el mencionado partieran casi vacíos.

El vuelo en cuestión estaba programado para despegar por la noche desde Milán, pero sufrió una demora de más de seis horas, saliendo cerca de las 5 a.m. del día siguiente. Durante la espera, los pasajeros permanecieron en la misma puerta, aunque cansados, hambrientos y frustrados por el retraso. A pesar de ello, el servicio a bordo mantuvo altos estándares que ayudaron a sobrellevar la espera y el vuelo.

Además, el rango limitado del Airbus A319 obliga a ajustes operativos que también influyen en horarios y logística. Esto, sumado a la baja cantidad de pasajeros, propició una experiencia inusual en la que la cabina se sintió casi como un avión privado. Este caso pone de relieve los desafíos de las aerolíneas boutique que intentan ofrecer lujo accesible manteniendo la viabilidad en rutas poco convencionales.