Una serpiente no venenosa que ingresó al avión de Tui en un vuelo de Cancún a Londres pasó inadvertida para todos los pasajeros durante el trayecto y solo fue detectada después de que los viajeros descendieron. El hallazgo ocurrió cuando el personal de limpieza inspeccionaba la nave una vez aterrizada, lo que provocó una rápida respuesta para capturarla.
Tras descubrir al reptil en el Boeing 787-9 Dreamliner, la aerolínea decidió retirar temporalmente el avión de servicio para iniciar la búsqueda y colocar trampas, sin éxito. Especialistas evaluaron que la serpiente probablemente había abandonado la aeronave por sus propios medios antes de que se pudiera asegurar su captura, permitiendo que el jet regresara a operar.
Este incidente no es aislado. El año anterior, un vuelo doméstico de Virgin Australia fue demorado cuando una serpiente de unos 60 centímetros fue descubierta en la bodega. En ese caso, un experto en captura de reptiles intervino para retirarla sin complicaciones.
La presencia de animales inesperados en vuelos plantea riesgos tanto para la tripulación y pasajeros como para la fauna exótica, que pueden generar problemas ecológicos si son liberados en ecosistemas distintos a su hábitat natural. Además, pueden afectar la seguridad si se introducen en áreas mecánicas del avión.
La rápida reacción tras el hallazgo de la serpiente en el vuelo de Tui incluyó la consulta con especialistas y el uso de trampas en la aeronave, aunque la incertidumbre sobre posibles daños técnicos persiste debido a la imposibilidad de capturar al reptil antes del reinicio del servicio.