La inestabilidad derivada del conflicto entre Irán y Estados Unidos ha obligado a numerosas aerolíneas a modificar sus operaciones hacia Medio Oriente, generando cancelaciones y desvíos significativos en sus destinos habituales. Aunque algunas rutas comienzan a reactivarse, la mayoría de las compañías mantienen restricciones o ajustes para evitar riesgos en la región.

Compañías como Aegean, airBaltic, Air Canada, Air France y British Airways continúan suspendiendo vuelos a ciudades clave como Tel Aviv, Dubai, Doha y Riad, con algunas interrupciones programadas hasta finales de 2024. Estas decisiones afectan viajes hacia países de la región como Israel, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita, Líbano e Irak. Por ejemplo, Lufthansa y Delta planean retomar vuelos hacia Tel Aviv apenas a partir de julio y septiembre respectivamente, mientras que el grupo Lufthansa ha pospuesto la reapertura de varias rutas hasta octubre.

Para manejar la demanda, varias aerolíneas han incrementado la capacidad en rutas alternativas entre Europa y Asia, desviando vuelos para evitar los espacios aéreos afectados. Además, algunas compañías han retrasado lanzamientos de nuevas conexiones con Medio Oriente ante la incertidumbre persistente. Esta situación obliga a los viajeros a consultar regularmente la disponibilidad y posibles cambios en sus itinerarios, ya que las condiciones pueden variar según la evolución del conflicto y las decisiones de cada aerolínea.