Las aerolíneas europeas alertaron sobre un colapso generalizado en los aeropuertos causado por los recientes controles biométricos que ralentizan el paso de los pasajeros en las fronteras del espacio Schengen. Debido a ello, se han registrado retrasos que superan las cinco horas, afectando la operatividad y provocando que algunos vuelos despeguen con numerosos asientos vacíos.
Las organizaciones ACI Europe y Airlines for Europe dirigieron una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, solicitando la suspensión inmediata del sistema de escaneo biométrico, conocido como Sistema de Entradas y Salidas (EES). Estos controles agregan un análisis obligatorio de huellas dactilares y reconocimiento facial que aumenta significativamente el tiempo de paso por los filtros de seguridad, antes gestionados manualmente en cuestión de segundos.
La aplicación de este sistema, junto a la insuficiencia de personal y la falta de familiaridad de muchos pasajeros con la tecnología, genera una congestión creciente. En varios aeropuertos de Europa, las filas se extienden no solo en las terminales sino también en zonas inusuales como los aparcamientos de aeronaves, causando frustración y alteraciones en el flujo habitual de viajeros.
Además, aunque los viajes entre países Schengen no requieren controles migratorios tradicionales, se ha constatado que las verificaciones biométricas se aplican incluso en vuelos intracomunitarios cuando los pasajeros provienen de conexiones fuera de este espacio, aumentando aún más la carga operativa.
Estas circunstancias impactan directamente la experiencia del pasajero y la eficiencia del transporte aéreo en la época de mayor demanda, lo que motivó a las patronales a considerar que la continuidad de estos controles sin modificaciones podría deteriorar la gestión aeroportuaria en el futuro inmediato.