American Airlines implementó una solución poco común para mantener la operatividad de ciertos aviones regionales sin incumplir las reglas del contrato con su sindicato de pilotos. En una de sus aeronaves regionales, un asiento junto a la ventana fue reemplazado por una mesa rígida, eliminando la función de asiento para mantener la capacidad total por debajo de un límite clave.

Esta medida se aplica en aviones Embraer E170, anteriormente operados por Republic Airways y ahora en uso de Envoy Air, una filial regional controlada por American. En total, son 56 estas aeronaves afectadas, 43 operadas completamente por Envoy Air, y el resto por Republic Airways bajo leasing. Sin esta modificación, cada avión tendría 66 asientos, pero convertir el asiento 21F en mesa reduce la capacidad a 65, evitando así entrar en la categoría de aeronaves con 66 a 76 asientos, donde el contrato sindical establece restricciones sobre el porcentaje permitido dentro de la flota principal.

El propósito de sustituir el asiento por una mesa dura, en lugar de dejar el espacio vacío, responde a cuestiones regulatorias y de certificación. Un espacio vacío no cumple con la certificación necesaria, mientras que una cubierta rígida puede ser considerada como una «posición no ocupable», manteniendo la integridad estructural y los requisitos de seguridad en cabina, tales como la resistencia a impactos y el espacio lateral requerido. Además, el diseño del asiento en configuración 2-2 en jets regionales implica que ambas sillas comparten elementos estructurales, por lo que retirar un asiento no es sencillo ni económico.

Este ajuste permite conservar una disposición interior estándar sin requerir piezas únicas, y mantiene la posibilidad de reinstalar el asiento en caso de que se modifiquen las reglas del sindicato. Otras aerolíneas también bloquean asientos por diversas razones; por ejemplo, Japan Airlines bloquea un asiento en sus Boeing 737-800 para vuelos domésticos, y United Airlines planea bloquear asientos centrales en sus nuevos Airbus A321XLR para reducir el número de tripulantes de cabina necesarios, lo que representa un ahorro significativo.

En el caso de American Airlines, la restricción está vinculada a la definición del alcance del trabajo que tiene cada grupo de pilotos. El sindicato de pilotos estableció límites claros sobre qué vuelos deben ser operados por pilotos principales y cuáles pueden subcontratarse a pilotos regionales, menos costosos. Así, limitar la cantidad de asientos en estos aviones no solo respeta esos acuerdos sino que también optimiza costos operativos y evita posibles conflictos laborales.