Un avión de JetBlue reportó haber chocado contra un dron durante su descenso hacia el aeropuerto JFK de Nueva York. El impacto ocurrió cuando la aeronave cruzaba los 3.000 pies (914 metros) cerca de la costa y el piloto comunicó que el dron golpeó justo encima de la cabina. A pesar del incidente, el avión logró aterrizar sin dificultades y no se detectaron daños tras una inspección detallada.

La tripulación y todos los pasajeros desembarcaron con normalidad, y el avión, un Airbus A321 procedente de Las Vegas, fue retirado de servicio para una revisión completa. JetBlue aseguró que la seguridad es su prioridad y que colaborará con las investigaciones pertinentes a cargo de la Administración Federal de Aviación (FAA).

Esa misma jornada, un piloto de helicóptero alertó a las autoridades de un encuentro cercano con un avión teledirigido en las cercanías del mismo aeropuerto. La FAA notificó el incidente y trabaja en conjunto con las fuerzas de seguridad para esclarecer estos hechos.

Los drones están autorizados por norma general a operar por debajo de los 400 pies (122 metros), y existen regulaciones especiales que restringen su uso en zonas cercanas a aeropuertos y eventos públicos debido a riesgos para la seguridad aérea. Sin embargo, muchos drones tienen capacidad para volar mucho más alto, incluso por encima de los 3.000 pies, lo que aumenta el peligro de interferencias con vuelos comerciales.

Scott Shtofman, representante de la Asociación Internacional de Sistemas de Vehículos No Tripulados, reconoció que aunque las reglas limitan la altitud, no impiden que pilotos imprudentes puedan volar a alturas prohibidas. Según datos de la FAA, se reportan más de cien avistamientos de drones cerca de aeropuertos cada mes, lo que evidencia la creciente amenaza que representan para la aviación.

Las autoridades destacan que los operadores que violen las restricciones pueden enfrentar sanciones severas, que incluyen multas, pérdida de licencias y confiscación de los drones. Aunque los choques registrados hasta ahora han sido pocos, un impacto contra elementos críticos del avión, como motores o superficies de control, podría ocasionar daños graves o poner en riesgo la seguridad de la operación.