El alza pronunciada en el costo del combustible para aviación ha llevado al gobierno canadiense a implementar un programa de préstamos de hasta 150 millones de dólares por aerolínea, con el fin de reducir la presión financiera sobre las compañías del sector. Representantes oficiales destacaron que esta medida busca asegurar vuelos confiables y accesibles para los pasajeros durante un contexto global de incertidumbre en los mercados energéticos.
Esta iniciativa forma parte de un conjunto de apoyos adicionales destinados a mitigar los efectos del conflicto en Oriente Medio, que ha provocado el cierre de la ruta estratégica del Estrecho de Ormuz y la reducción casi de una quinta parte en la oferta mundial de petróleo. El resultado inmediato se traduce en el aumento sostenido del precio del jet fuel, uno de los principales insumos para las aerolíneas, y que ha generado recortes en rutas, ajustes en las tarifas y disminución en las previsiones de ganancias para el sector.
Las aerolíneas que se acojan a estos préstamos deberán cumplir con ciertos compromisos impuestos por el gobierno, entre ellos la obligación de priorizar compras nacionales, limitar el pago de dividendos y la compensación ejecutiva, y mantener los niveles de empleo existentes dentro del país. Aunque el término «compras nacionales» no se especificó en detalle en el comunicado, se entiende que busca fortalecer la economía local y apoyar proveedores canadienses relacionados con la industria.
La presión sobre las ganancias es significativa. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, los márgenes de beneficios en aerolíneas norteamericanas se podrían reducir en casi 3,000 millones de dólares estadounidenses en el año, principalmente por este aumento en los costos de combustible y la ralentización de ciertas operaciones menos rentables. En respuesta, las compañías han reducido frecuencias en vuelos menos demandados, incrementado tarifas y aplicado recargos relacionados con el combustible.
Por ejemplo, Air Canada eliminó varias rutas de su oferta y ajustó a la baja su pronóstico de ganancias en cerca de 200 millones de dólares para el año en curso. WestJet también anunció que disminuirá su capacidad de vuelo en aproximadamente un 6%, cancelando cerca de mil viajes durante el mes. Paralelamente, el precio de los pasajes de ida y vuelta en clase económica entre ciudades canadienses aumentó un 17% comparado con el año anterior, reflejando este impacto en el bolsillo de los usuarios.
Las grandes aerolíneas disponen de mecanismos como las coberturas financieras o “hedging” para amortiguar las fluctuaciones del precio del combustible. Aun así, según analistas, solo se espera compensar parcialmente estos costos elevados. Por otro lado, los transportistas de bajo costo suelen estar en una situación más vulnerable frente a estas variaciones, debido a menor capacidad para absorber shocks económicos.