Al preparar el equipaje de mano, uno de los mayores interrogantes gira en torno a la comida que se desea transportar durante un viaje en avión. La normativa aeroportuaria permite ingresar alimentos sólidos sin dificultades, pero las restricciones para líquidos, geles y productos cremosos están claramente delimitadas para garantizar la seguridad en los controles.
Los productos sólidos como sándwiches envueltos, galletas, frutas enteras y embutidos envasados al vacío suelen pasar sin inconvenientes por el control de seguridad. Estos alimentos son ideales para quienes viajan con largas escalas o prefieren evitar los menús a bordo. Sin embargo, las texturas untables o líquidas, como quesos para untar o cremas, se consideran líquidos y deben cumplir con la regla de envases de hasta 100 mililitros dentro de una bolsa transparente.
Esta distinción es crucial para evitar la confiscación de productos, un error común especialmente al transportar mermeladas artesanales, siropes, miel o cremas de cacao. El personal de seguridad aplica rigurosamente el límite de volumen para estos artículos. Por eso, es fundamental preparar los envases adecuados y planificar qué alimentos llevan estos formatos para no perder delicadezas locales o snacks caseros durante el paso por el aeropuerto.
Para facilitar el proceso y evitar imprevistos, se recomienda:
- Transportar preferentemente alimentos sólidos y envoltorios que eviten manchas o derrames.
- Colocar líquidos y cremas en envases de 100 ml o menos, dentro de la bolsa transparente correspondiente.
- Evitar llevar alimentos que puedan considerarse líquidos sin los envases correctos para no incurrir en sanciones o pérdidas.
Así, el equilibrio entre comodidad y seguridad en los viajes en avión pasa por conocer las normas vigentes sobre qué tipo de alimentos pueden acompañar al pasajero en su equipaje de mano y en qué condiciones deben presentarse ante el control de seguridad.