El nuevo Falcon 10X de Dassault Aviation concluyó con éxito su vuelo inaugural, que duró aproximadamente dos horas y media, partiendo desde el aeropuerto de Bordeaux-Mérignac. Durante esta primera prueba en el aire, los pilotos evaluaron las cualidades de manejo y el funcionamiento de los sistemas a diversas altitudes, alcanzando una velocidad máxima de Mach 0.82 a 40,000 pies.

Este avión de negocios de gran tamaño, diseñado para operar en vuelos ultra-largos, representa el modelo tope de gama de Dassault y está llamado a competir con otros jets como el Bombardier Global 7500 y el Gulfstream G700. Con una envergadura de ala de 33,6 metros fabricada en fibra de carbono —primera vez que Dassault utiliza este material en un jet de negocios— y dos motores Rolls-Royce Pearl 10X que generan más de 18,000 libras de empuje cada uno, el Falcon 10X promete una combinación de potencia y eficiencia innovadora en su segmento.

El proyecto, que comenzó su presentación en 2021, evidenció su avance con la ceremonia de lanzamiento del avión en marzo de 2026 y ahora entra en una fase crítica de testeo aéreo que se extenderá durante varios meses. Además del prototipo que realizó el vuelo inaugural, Dassault tiene en producción una segunda unidad que volará próximamente, así como un tercer aparato equipado con interior completo destinado a probar los sistemas y la fiabilidad de la cabina.

La apuesta tecnológica del Falcon 10X incluye un diseño aerodinámico influenciado por el caza Rafale de Dassault, con un ala de alto aspecto que mejora la eficiencia en vuelo largo y consumo de combustible. La empresa también destaca que la aeronave será compatible con combustibles sostenibles en su totalidad, apuntando a reducir la huella ambiental de esta categoría.

Este desarrollo posiciona a Dassault como la única fabricante en operar un modelo completamente nuevo en el mercado de aviación este año y refuerza su estrategia de combinar experiencia en aviación militar y civil para crear productos de vanguardia.