El aeropuerto internacional Ben Gurión, reconocido por ser el más seguro del mundo, sufrió un ataque sin precedentes cuando un misil balístico lanzado desde Yemen impactó dentro de sus instalaciones. Este incidente ocurrió pese a los avanzados sistemas de defensa desplegados, que hasta entonces habían demostrado una eficacia prácticamente infalible.
La ofensiva detonó una gran explosión cerca de la torre de control, generando una columna de humo visible desde la autopista y paralizando el tráfico en los accesos al aeropuerto, que debieron cerrar temporalmente. Varias personas resultaron heridas y numerosas aerolíneas cancelaron sus vuelos durante días. El ataque dejó en evidencia una falla técnica en los interceptores Arrow y THAAD, diseñados para neutralizar amenazas aéreas de largo alcance.
Antes de este evento, Ben Gurión operaba bajo una estricta y compleja estrategia de seguridad, perfeccionada tras años de amenazas y ataques terroristas, que incluía controles exhaustivos a vehículos desde antes de llegar a la terminal. Estos procedimientos se basan en la premisa de detectar a las personas sospechosas mucho antes de que puedan ingresar al aeropuerto, con guardias armados inspeccionando cada vehículo y equipaje.
La seguridad del aeropuerto surgió de una tragedia que cambió para siempre su protocolo: un ataque terrorista en 1972, cuando militantes armados abrieron fuego en la terminal causando decenas de muertos y heridos. Desde entonces, se desarrollaron medidas que superan los estándares incluso de bases militares, ya que Ben Gurión está bajo vigilancia constante por enemigos de Israel como Hezbolá, los hutíes y la Guardia Revolucionaria iraní, todos con intención de afectar la imagen internacional del país.
El director del aeropuerto advirtió que tumbar esta infraestructura representaría la imposición de un bloqueo aéreo total al país, complicando aún más la situación geopolítica de Israel. El fracaso en interceptar el misil fue atribuido a problemas técnicos puntuales y no a fallas en la detección, lo que apunta a la necesidad urgente de actualizar y reforzar los sistemas defensivos para evitar que un episodio similar pueda repetirse.