Las aerolíneas de bajo costo han revolucionado el turismo en el sudeste asiático al hacer más accesibles destinos que antes parecían lejanos o caros. Para Camboya, un país en proceso de recuperación tras las disrupciones de la pandemia, estas compañías representan una oportunidad crucial para reactivar su economía turística.

El principal cambio que trajeron los vuelos low cost es la reducción del costo y la barrera que representaba la distancia. Hoy, viajar a destinos como Camboya dejó de requerir grandes ahorros o planeaciones extensas, y puede decidirse con la rapidez de una aplicación móvil. Este fenómeno explica en buena medida el crecimiento turístico en naciones vecinas como Vietnam y Tailandia, cuyos sectores aéreos experimentaron aumentos significativos vinculados a la expansión de estas aerolíneas.

Vietnam mostró un crecimiento espectacular después del lanzamiento de VietJet, su primer transportista privado de bajo costo, que contribuyó a duplicar la llegada de turistas internacionales en pocos años. De forma similar, Tailandia consolidó su liderazgo como destino turístico regional impulsado por aerolíneas económicas, con una ocupación significativa en sus principales aeropuertos y un crecimiento sostenido en el transporte aéreo.

Sin embargo, en Camboya, la infraestructura que facilitaría la llegada masiva de viajeros aún se encuentra en desarrollo, limitando la plena explotación del potencial que ofrecen las aerolíneas de bajo costo. La estrategia nacional para el turismo deberá priorizar la mejora en la conectividad aérea para permitir un acceso más sencillo y ofrecimientos más competitivos en precios y frecuencias.

En definitiva, incorporar con mayor fuerza a las aerolíneas de bajo costo en la red de transporte así como adaptar la infraestructura aeroportuaria serán pasos indispensables para recuperar niveles turísticos previos a la pandemia y apuntalar el sector como uno de los motores económicos del país.