Un vuelo de Iberia que trasladaba al papa Leo XIV de regreso a Roma desde Tenerife se vio interrumpido cuando el piloto detectó un fallo técnico que imposibilitaba el despegue. Ante esta situación inesperada, el pontífice y su comitiva tuvieron que abandonar la aeronave, generando conmoción entre los aproximadamente 80 periodistas presentes a bordo.
En medio de esta tensión, el rey Felipe VI intervino ofreciendo su avión privado para que el papa continuara su viaje sin más demoras. Mientras el pontífice abordaba esa aeronave alternativa en la pista del aeropuerto Tenerife Norte – Ciudad de La Laguna, la prensa tuvo que esperar un nuevo vuelo para regresar a Roma.
En sus desplazamientos, el papa utiliza vuelos comerciales, generalmente con la aerolínea ITA para la ida, y con aviones facilitados por el país anfitrión para el retorno. Durante estos trayectos, el pontífice se sienta en la parte delantera junto a cardenales, obispos y personal vaticano, mientras que los periodistas ocupan asientos económicos en la parte trasera, aunque con tarifas de clase ejecutiva.
El incidente en Tenerife fue inédito para un vuelo papal, ya que históricamente las compañías aéreas encargadas de estos trayectos, como Emirates o Aereo Dili, han garantizado vuelos sin contratiempos. La interrupción destacó por lo atípico y sorprendió a todos los que viajaban con el papa tras una visita muy exitosa a España.
Durante su estadía, el papa Leo XIV, primer pontífice estadounidense y hablante fluido de español, convocó masivas multitudes en Madrid, incluyendo una misa y procesión con presencia estimada en más de un millón de personas. También fue el primer pontífice en dirigirse al parlamento español, donde recibió una ovación de pie de representantes de distintos sectores políticos.
Algunos rumores previos a su llegada apuntaban a un encuentro entre el papa y el cantante puertorriqueño Bad Bunny, quien ofreció un concierto esa misma noche en Madrid. Finalmente, se confirmó que mantuvieron una breve reunión privada, aunque sin publicaciones fotográficas oficiales.
El punto culminante de la visita ocurrió en la basílica de la Sagrada Familia en Barcelona, donde se conmemoraron cien años de la muerte de Antoni Gaudí, el arquitecto responsable de este emblemático templo, durante la misa celebrada por el papa.