Alaska Airlines presenta su clase Premium como una versión mejorada de la clase económica con mayor espacio para las piernas y bebidas gratuitas, ubicada en la parte delantera de sus cabinas. En el Boeing 737 MAX 9 que cubrió la ruta entre Chicago y Seattle, esta configuración aporta un espacio adicional de cuatro pulgadas respecto al pasillo económico habitual, distribuyéndose en filas específicas con asientos en configuración 3-3.

El asiento seleccionado, ubicado en la fila 8 junto a la ventana, se caracterizó por un tapizado delgado pero cómodo, con un respaldo reclinable y apoyacabezas ajustable. La anchura del asiento fue estándar (17 pulgadas), pero los enchufes USB y tomas de corriente arriba de la rodilla contribuyeron a una mejor experiencia tecnológica durante el vuelo. A diferencia de modelos con pantallas individuales, el entretenimiento estuvo disponible solamente por streaming accesible en dispositivos personales, cubriendo una variada oferta de películas y series.

El vuelo partió con baja ocupación, lo que permitió que muchos pasajeros pudieran disfrutar del asiento del medio vacío, favoreciendo la comodidad. El servicio a bordo incluyó un desayuno que fue destacado por su sabor y amabilidad del personal. En cuanto a la conexión a internet, aunque funcional, el Wi-Fi no alcanzó velocidades óptimas, lo que limitó la navegación y transmisión en línea, pese a una promoción de acceso a través de la red del operador móvil T-Mobile.

Las instalaciones de los lavabos, ubicados en la parte trasera del avión, eran reducidas pero se mantuvieron limpias y equipadas con productos de higiene de marca reconocida, lo que mejora la percepción general del viaje.