En el debate sobre la reducción de emisiones en la aviación, el foco en los programas de viajero frecuente como fuente principal de contaminación despierta cuestionamientos por su falta de impacto real en el cambio climático. En el Reino Unido, la Comisión de Cambio Climático avala restringir recompensas de millas aéreas, considerándolas un recurso sencillo de regular, aunque reconoce que por sí solas tendrían un efecto limitado.

Contrario a la percepción pública, estas medidas no se basan en presiones medioambientales, sino en estrategias comerciales. Las aerolíneas, específicamente IAG Loyalty, han devaluado sus programas y aumentado recargos porque buscan fortalecer sus ganancias. El grupo reportó un crecimiento en sus utilidades por estos programas y proyecta seguir expandiendo este negocio.

Además, la crítica común que asocia el programa de millas con mayor frecuencia de vuelos y, por ende, mayores emisiones, no refleja con precisión la realidad. Muchos viajeros frecuentes acumulan estatus y beneficios mediante actividades que no implican volar y las tarifas promocionales aprovechan asientos que, en ausencia de ventas, habrían permanecido vacíos. Por otro lado, el principal impulsor de vuelos adicionales y emisiones incrementales es el viaje de negocios con tarifa completa.

Asimismo, los problemas estructurales de la aviación en Europa contribuyen significativamente a las emisiones innecesarias. La fragmentación en la gestión del tráfico aéreo genera desvíos y trayectos ineficientes que aumentan el consumo de combustible entre un 9% y un 11%. Esta ineficiencia podría corregirse con una integración del espacio aéreo llamada «Cielo Único Europeo», pero enfrenta resistencias sindicales y políticas locales.

Las restricciones a programas de puntos distraen de retos más complejos ligados a la dependencia energética y la desindustrialización en Europa, que limita la adopción de nuevas tecnologías y fuentes de energía más limpias para la aviación. La reducción significativa de emisiones requiere innovación tecnológica en combustibles, captura de carbono y mejoras en la eficiencia operativa del transporte aéreo.