Los pasajeros que planeen volar en la próxima temporada alta europea deberán afrontar un incremento inevitable en el costo de los boletos. El director general de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), Willie Walsh, advirtió que las aerolíneas ya no podrán asumir por más tiempo el aumento en el precio del combustible para aviones, provocado por la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, un corredor clave para el transporte mundial de petróleo.
Este bloqueo parcial en el Estrecho, que canaliza cerca del 20% del comercio petrolero global, afecta principalmente a los mercados de Europa y Asia, muy dependientes del petróleo proveniente del Golfo Pérsico. La consecuencia directa es un impacto severo en la cadena de suministro y un aumento generalizado del costo del carburante aeronáutico, con proyecciones que indican que la crisis podría persistir hasta 2027.
La presión será más fuerte durante julio y agosto, cuando el volumen de vuelos y el consumo de combustible tradicionalmente aumentan en torno al 25% respecto a la primavera. Aunque no se esperan cancelaciones masivas, la falta de fuentes alternativas de suministro podría generar tensiones y escasez en algunos de los aeropuertos más importantes de Europa.
En respuesta, varios países han implementado medidas de emergencia para asegurar el abastecimiento energético. Sin embargo, esta situación ha impulsado a algunas economías en Asia-Pacífico a incrementar el uso del carbón para generar electricidad, un retroceso en los planes globales de reducción de emisiones y sostenibilidad ambiental.