El equipo de Inglaterra llegó al Mundial tras utilizar un avión chárter que habría sido parte de la flota de vuelos de ICE, la agencia estadounidense encargada de la aplicación de políticas migratorias y deportaciones. Esta aeronave estuvo implicada en controversias previas al transportar a personas deportadas durante la administración Trump.

El uso de este avión ha generado polémica, dado que en el pasado fue exhibido en un video oficial donde migrantes venezolanos eran llevados bajo estricta custodia en vuelos que conectaban con países del Caribe. El avión opera desde Miami y ha servido para traslados a destinos como Haití, México, Honduras y Guatemala.

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Además de esta controversia, Inglaterra sufrió un robo importante durante la logística del torneo, cuando parte del equipamiento y calzado de jugadores clave como Harry Kane y Jude Bellingham fue sustraído mientras la delegación trasladaba su equipaje desde Florida a su base en Missouri. También desaparecieron pelotas de entrenamiento, equipos de análisis táctico y hasta mesas de masaje de la preparación física.

Este percance complicó las labores de puesta a punto de la selección, cuyo primer partido está programado contra Croacia. El cuerpo técnico tuvo que enfrentar la presión de reponer urgentemente materiales esenciales para no afectar el desempeño deportivo en la apertura del Mundial.

Antes de trasladarse a la base de Missouri, Inglaterra completó una concentración en Florida con victorias sobre Nueva Zelanda y Costa Rica, pero los problemas logísticos y el robo se sumaron a una serie de dificultades previas a su debut en la competición.