Las aerolíneas enfrentan una presión económica creciente debido a un entorno de costos más elevados, en especial por el aumento del precio del combustible y los retrasos en la cadena de suministro aeroespacial. Este escenario impulsa una reducción significativa en los márgenes de ganancia del sector para los próximos años. La asociación internacional que representa a la industria aérea proyectó que el beneficio neto global caerá notablemente, a la par que el margen neto se reducirá casi a la mitad en apenas un año.

El combustible representa el mayor desafío actual. Desde la escalada del conflicto en Oriente Medio a principios de año, el precio del petróleo se ha incrementado, elevando también el costo del queroseno en un porcentaje considerable respecto al año pasado. Este incremento se traduce en una subida importante de la factura global de combustible para las aerolíneas, sumando miles de millones de dólares adicionales en gastos solo durante este año. Como consecuencia, las compañías han empezado a trasladar este encarecimiento a las tarifas aéreas y a los costos de carga, aunque la demanda general de pasajeros y carga continúa mostrando crecimiento, aunque más moderado.

El segundo factor que intensifica la crisis de costos es la cadena de suministro asociada a la fabricación y entrega de aeronaves y motores. La industria todavía enfrenta un retraso considerable en las entregas, con un acumulado de pedidos pendientes que supera las 18.000 unidades. Esta falta de disponibilidad de aviones nuevos limita la renovación y eficiencia de las flotas. Actualmente, la edad promedio de los aviones en operación alcanza un récord, lo que repercute en mayores gastos de mantenimiento, consumo de combustible y alquileres.

La incapacidad para recibir las nuevas aeronaves afecta directamente la operativa de las aerolíneas, que tienen menos unidades modernas y eficientes de las previstas, dificultando la captura de ahorros en combustible. Esta situación también genera incertidumbre respecto a cómo influirá en la capacidad, la programación y los precios de los vuelos durante la temporada alta del hemisferio norte, especialmente en destinos altamente dependientes de la conectividad aérea.

Sin embargo, la demanda de transporte aéreo aún se mantiene fuerte. Según una encuesta de la asociación, la mayoría de los viajeros anticipa que las tarifas continuarán subiendo acorde a los precios del combustible, y una parte importante de ellos prevé gastar más en sus viajes este año. A pesar de ello, persisten dudas sobre el tiempo que pasajeros y empresas de carga podrán soportar estos mayores costos sin reducir su actividad o modificar sus decisiones de compra y consumo.