Al elegir asiento en un vuelo, la seguridad suele quedar en un segundo plano frente a la comodidad o la vista. Sin embargo, cuando se analiza desde una perspectiva de riesgo ante un accidente, la ubicación en la cabina toma un papel crucial, con datos que señalan ventajas claras para ciertos sectores.
La Junta Nacional de Seguridad del Transporte, junto con análisis de Statista y la revista Popular Mechanics, revelaron que los pasajeros sentados en la parte trasera del avión tienen una probabilidad de sobrevivir significativamente mayor que quienes ocupan asientos en las secciones media o delantera. En un estudio que revisó accidentes aéreos en Estados Unidos entre 1971 y 2007, se observó que el 69% de quienes viajaban en la parte posterior sobrevivieron, en contraste con el 49% de quienes se ubicaron en clase ejecutiva o negocios.
Asimismo, otro análisis sobre 17 accidentes comerciales reportó índices de mortalidad levemente diferentes según la ubicación: 32% en la parte trasera, 38% adelante y 39% en la zona media. Estas cifras muestran la relativa vulnerabilidad de los espacios centrales y delanteros, donde suelen concentrarse los impactos iniciales. Desde un punto de vista físico, el choque suele afectar primero la zona frontal, mientras que la parte trasera puede ofrecer mayor integridad estructural y, en ciertos casos, mejores oportunidades para la evacuación.
De hecho, un estudio más reciente, basado en el análisis de más de 100 siniestros y testimonios de 2.000 sobrevivientes, realizado por el investigador Ed Galea, experto en evacuaciones, subrayó que la proximidad a la salida de emergencia es un factor clave para aumentar las posibilidades de sobrevivir. Galea señaló que tener un asiento a cinco filas o menos de una puerta utilizable mejora la rapidez de la evacuación, y dentro de esos lugares, los asientos de pasillo tienden a facilitar el escape más rápido que los ubicados junto a ventanas.
En cuanto a la zona de las alas, también se ha destacado que puede ofrecer cierta protección gracias a la flexibilidad estructural que absorbe mejor las irregularidades aéreas durante el impacto; sin embargo, las estadísticas confirman que no supera a la parte trasera en términos de supervivencia.
En síntesis, aunque no existe un asiento absolutamente seguro ante un accidente aéreo, la elección apunta hacia la parte trasera del avión y lo más cercano posible a una salida de emergencia, preferiblemente por el pasillo, como una estrategia para incrementar la seguridad y facilitar la evacuación en caso de emergencia.