La Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) alertó que las compañías aéreas europeas sufrirán un recorte importante en sus beneficios netos durante este año, motivado principalmente por la guerra en Irán y el aumento del precio del queroseno. El conjunto de grupos como IAG, Ryanair, Air France-KLM, Lufthansa, easyJet y WizzAir verá caer su beneficio en un 25%, situándose en 8.300 millones de euros, una reducción notable comparada con los 13.000 millones de dólares registrados en 2025.
El mayor impacto económico proviene del incremento en los costos del combustible, que representa el principal gasto operativo de las aerolíneas. La IATA calcula que el sobrecoste mundial derivado del queroseno alcanzará los 85.000 millones de euros, un alza del 40% en pocas semanas respecto al gasto habitual. Aunque gran parte del consumo está cubierto por contratos de cobertura que disminuyen el efecto inmediato, la expiración paulatina de estos acuerdos implicará un impacto creciente en las finanzas del sector durante el año.
El riesgo para Europa radica también en su elevada dependencia del queroseno proveniente de Oriente Próximo, una zona geopolíticamente inestable. Sin embargo, España se encuentra en una posición relativamente favorable al contar con rutas de suministro alternativas que mitigan esta vulnerabilidad. En contraste, el grupo IAG – propietario de Iberia, British Airways, Vueling y Level – enfrenta un sobrecosto directo estimado en 1.300 millones de euros, lo que deteriora su rentabilidad y ha llevado a la empresa a ajustar a la baja sus previsiones financieras para 2026.
En medio de esta situación, la crisis internacional abre una ventana de oportunidad para la conectividad aérea española. El conflicto ha debilitado la posición de los principales hubs del Golfo Pérsico, como Dubái o Doha, que se han visto afectados por incidentes y restricciones vinculadas al conflicto. Esto podría favorecer el desarrollo de conexiones directas entre España y Asia, un mercado estratégico en expansión para las aerolíneas locales, especialmente si logran mantener la estabilidad en sus rutas.
Finalmente, la IATA subraya que, a pesar de estos obstáculos, la demanda de viajes aéreos continúa manteniéndose sólida, lo que obliga a las empresas a reajustar sus estrategias y tarifas para afrontar los nuevos costos en un entorno geopolítico y energético complejo.