Tras años en los mandos de un Airbus y acumulando más de un millón de pasajeros transportados, Perico Durán descubrió que su vocación iba más allá de pilotar aviones: decidió convertir la cabina en un espacio para ayudar a quienes padecen miedo a volar.

El origen de este compromiso surgió cuando comenzó a compartir videos sobre cómo son los vuelos y el funcionamiento de los aviones. Los mensajes de personas angustiadas por el simple hecho de subir a un avión le mostraron la magnitud de este problema, que incluso limita la vida de algunos al impedir que viajen, acepten promociones laborales o visiten a sus familiares. De esa experiencia nació su libro Volar sin miedo, que ya va por su tercera edición, así como una comunidad con cientos de miles de seguidores y la creación de la Academia Sin Miedo a Volar.

Durán explica que el miedo a volar es una emoción aprendida, por lo que, como todo aprendizaje, puede desaprenderse. Su método combina información técnica, técnicas de control mental y un diálogo interno positivo que permite reprogramar el cerebro frente a la ansiedad. Aconseja no esperar a estar completamente libre de miedo para seguir volando, sino utilizar la experiencia del vuelo como parte activa de la superación.

El piloto también relata que su pasión por el oficio nació en un ambiente familiar marcado por la aviación, con un padre y un abuelo que fueron pilotos militares y comandantes comerciales. Además, recuerda cómo películas como Top Gun influyeron en su generación para perseguir el sueño de volar.

En sus talleres y charlas, Perico Durán enfatiza que enfrentar el miedo transforma la relación que cada persona tiene consigo misma y su capacidad para vivir plenamente. Su misión es facilitar ese cambio y devolver a quienes sufren de ansiedad aérea la libertad que supone viajar sin limitaciones.