El nuevo Boeing 787-9 de United Airlines, que estrena el diseño “United Elevate” con modernas cabinas de clase ejecutiva Polaris, ha sufrido una serie de problemas técnicos que han comprometido su operatividad y llevaron a la aerolínea a devolver el avión a Boeing para su reparación.
El avión, registrado como N61101 y distintivo por llevar un emblema del centenario de United, comenzó a operar rutas internacionales entre San Francisco y Singapur a finales de abril de 2026. Sin embargo, desde sus primeros vuelos se enfrentó a dificultades que incluyeron desvíos inesperados y cancelaciones, aún después de su reincorporación al servicio activo.
Durante las últimas dos semanas, el Dreamliner solo pudo completar un vuelo con pasajeros. Tras llegar a Singapur, la ruta de regreso fue cancelada y el avión regresó vacío a San Francisco para mantenimiento. Posteriormente, viajó a Londres, repitiendo el mismo patrón de cancelación en el vuelo de retorno. Actualmente se encuentra parado en San Francisco, a la espera de ser trasladado a la planta de mantenimiento de Boeing en Moses Lake, un centro especializado para este tipo de reparaciones.
Aunque los detalles específicos del fallo no se han divulgado, se informó que no se trata de un problema menor, pero que podría abordarse mediante una reparación directa en la base técnica de Boeing. No hay indicios de que otros Boeing 787-9 de la flota de United estén afectados hasta el momento.
Este contratiempo afecta la introducción de la nueva configuración de cabinas que United pretendía posicionar como un elemento diferenciador en su servicio de largo alcance. El 787-9 con interiores renovados, que combinan tecnología y comodidad, había generado altas expectativas, pero ahora debe superar estas fallas antes de consolidarse en las rutas internacionales.