Qatar Airways cerró su año fiscal con una ganancia neta de QAR 7.08 mil millones (1.94 mil millones de dólares), lo que representa una caída del 7% respecto al periodo anterior. Esta reducción se debió en gran parte a las interrupciones ocasionadas por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que provocó cierres temporales del espacio aéreo en diversas zonas de Medio Oriente y afectó gravemente la conectividad regional.

El centro de operaciones de Qatar Airways en el Aeropuerto Internacional Hamad, uno de los principales hubs de la región, sufrió un impacto directo en su modelo de negocio basado en conexiones de tránsito. Las restricciones aéreas generaron cancelaciones masivas y alteraciones en los itinerarios, afectando la fluidez y capacidad operativa de la compañía durante gran parte del año.

A pesar de este contexto, la aerolínea mantuvo un flujo cercano a 42 millones de pasajeros anuales y logró reanudar recientemente su servicio hacia los Emiratos Árabes Unidos, con vuelos restablecidos entre Doha y Abu Dhabi desde mediados de mayo. De cara al próximo verano, Qatar Airways anunció que su red llegará a más de 160 destinos, recuperando progresivamente la profundidad de su oferta tras las complicaciones regionales.

En paralelo, su división de carga aérea destacó por transportar 1.43 millones de toneladas de mercancías, lo que le otorgó una participación del 12% en el mercado global de carga aérea. La puntualidad de la aerolínea también se mantuvo entre las mejores a nivel mundial, con un índice del 86% en registros a tiempo.

Durante el año, Qatar Airways concretó además un ambicioso compromiso con Boeing y GE Aerospace para la adquisición y mantenimiento de hasta 210 aviones y 400 motores, apuntando a una renovación y expansión significativa de su flota. Este acuerdo estratégico es parte de la apuesta por fortalecer la compañía en un entorno operativo desafiante, marcado por tensiones geopolíticas en la región.