El Museo de Vuelo en Seattle alberga una réplica detallada del Nakajima Ki-43-IIIa Hayabusa, un icónico avión de combate japonés de la Segunda Guerra Mundial. Esta reconstrucción fue concluida en 2008 por Gosshawk Unlimited usando partes recuperadas por Doug Champlin en los años noventa en las Islas Kuriles, en colaboración con el coronel retirado Hiroo Murata de la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón.
El Ki-43-IIIa, cuyo nombre en código aliado era "Oscar", fue un caza producido inicialmente por Nakajima Hikoki K.K. y fabricado bajo licencia por Tachikawa Hikoki KK para el Ejército Imperial Japonés. La réplica está pintada según el diseño del 3er Chutai, 54º Sentai, respetando fielmente el esquema histórico y la configuración característica de esta variante.
Diseñado principalmente por Yasumi Koyama y el profesor Hideo Itokawa, el Hayabusa tenía una estructura metálica combinada con superficies de control recubiertas en tela. Su propulsor original era un motor radial Nakajima Ha-25 de 14 cilindros, acompañado por un sistema de refrigeración que evolucionó durante su producción. Esta versión contaba con un armamento compuesto por una ametralladora ligera de 7,7 mm y otra pesada Ho-103 de 12,7 mm, ambas colocadas sobre el capó del motor y disparando a través del hélice. Sin embargo, la Ho-103 presentaba problemas de cadencia y fiabilidad, lo que llevó a que algunos pilotos optaran por reemplazarla por una segunda ametralladora Tipo 91.
Entre sus capacidades ofensivas, el caza podía cargar dos bombas de 33 kilogramos, y aunque inicialmente no disponía de blindaje para el piloto ni tanques de combustible auto-sellantes, estas características fueron parcialmente implementadas en versiones posteriores. El museo exhibe detalles como el respaldo de la cabina y los tubos de escape, visibles a través de la cúpula de plexiglás, que permiten apreciar el diseño funcional y aerodinámico del avión.
Esta réplica representa un valioso testimonio del desarrollo tecnológico y la historia aeronáutica japonesa, mostrando la evolución de los cazas monomotor durante el conflicto. Su presencia en el Museo de Vuelo ofrece a los visitantes la oportunidad de conocer un modelo emblemático que combinó maniobrabilidad y velocidad, y que formó parte de la estrategia aérea nipona durante la guerra.