El precio del combustible para la aviación, también conocido como ATF (Aviation Turbine Fuel), se incrementó en un 10% y se fija en 115 rupias por litro bajo un esquema de estabilización de precios que tendrá vigencia durante los próximos tres años. Esta medida generar impactos directos en las tarifas aéreas y en la oferta de vuelos nacionales.
Este régimen, respaldado por el gobierno, responde a la volatilidad del mercado internacional originada por conflictos geopolíticos en Oriente Medio y el aumento global del crudo. Para amortiguar el impacto en las aerolíneas, se creó un fondo de compensación por valor de 10,000 millones de rupias, que mantendrá el precio del combustible estable para los próximos años. Sin embargo, cuando los precios internacionales bajen, esta reducción no beneficiará automáticamente a las compañías aéreas, pues el mecanismo de ajuste («true-up») recuperará esos fondos.
El combustible representa cerca del 60% del costo operativo total de las aerolíneas, por lo que este ajuste en el precio incide directamente en los costos de los pasajes. Sintiéndose limitadas para trasladar este aumento de forma inmediata a los consumidores, varias empresas, entre ellas Air India e IndiGo, comenzaron a reducir sus operaciones domésticas. Actualmente, Air India planea recortar hasta un 22% de sus vuelos nacionales, mientras que IndiGo prepara una disminución entre el 5% y el 7% en su oferta.
Air India e IndiGo controlan aproximadamente el 90% del mercado aéreo doméstico en la India, por lo que sus ajustes impactan considerablemente la conectividad y la disponibilidad de vuelos para los pasajeros, con posibles consecuencias en el precio y en la accesibilidad del transporte aéreo.
El nuevo régimen pretende dar estabilidad a un sector fuertemente afectado por la incertidumbre internacional, pero también refleja un escenario donde el aumento del precio del combustible se traslada a costos al consumidor y afecta la oferta de vuelos internos.