La Administración Federal de Aviación (FAA) confirmó que sus instalaciones de control aéreo operan con tecnología obsoleta que, aunque segura, resulta ineficiente para gestionar el creciente tráfico aéreo. De los 313 centros de control de la agencia, muchos todavía utilizan computadoras Compaq antiguas y soportes de almacenamiento como disquetes, propios de finales del siglo XX.
El titular de la FAA aseguró que, pese a los fallos técnicos ocurridos en varios centros el verano pasado, la mayoría ya fue solucionada. Sin embargo, persiste un riesgo de confiabilidad debido al envejecimiento del equipamiento. Estas deficiencias se presentan en un contexto de alta demanda: durante las vacaciones recientes, más de 18 millones de personas pasaron por los controles de seguridad y se estima que entre junio y agosto volarán 263 millones de pasajeros.
El administrador de la FAA garantizó la seguridad del tráfico aéreo, afirmando que el sistema continúa siendo tan seguro como hace una década. Explicó que vuela varias veces por semana y no tiene dudas sobre la seguridad para sus pasajeros. No obstante, destacó que la obsolescencia tecnológica afecta principalmente la eficiencia operativa, un aspecto en el que la agencia necesita avanzar para responder al aumento en la demanda y a situaciones imprevistas.
Además de los desafíos técnicos, el sector enfrenta presiones por la coyuntura política y económica. Entre los factores críticos sobresalen el impacto del conflicto en Irán en los costos de combustible y la reciente quiebra de una aerolínea nacional, lo que ha encarecido los pasajes. También se analiza la posible reducción de personal en Control de Aduanas y Protección Fronteriza en aeropuertos de ciudades consideradas “santuario”, medida que podría afectar la fluidez en algunos de los principales centros aeroportuarios del país durante eventos masivos como la Copa Mundial.