Ucrania logró un avance significativo en la modernización de su fuerza aérea al cerrar un acuerdo con la empresa sueca Saab para la compra de 16 cazas Gripen-E por un valor superior a 2.500 millones de dólares. El contrato incluye la entrega de los aviones, sus repuestos y equipos asociados entre 2029 y 2039, según informó Saab.

El trato contempla además la entrega anticipada de 16 cazas Gripen C/D más antiguos, que comenzarán a ser transferidos a partir de 2027. Estas aeronaves forman parte de un paquete más amplio que, según el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, fortalecerá la aviación combate de su país en próximos años.

Este acuerdo llega luego de que Ucrania y Suecia firmaran en 2025 una carta de intención para la posible adquisición de hasta 100 cazas Gripen-E/F, por lo que este primer pedido de 16 unidades podría ser solo la etapa inicial de una compra escalonada. Además, ambas naciones negocian aspectos relacionados con la defensa antimisiles y tecnología para drones, lo que podría complementar la capacidad operativa ucraniana.

Por otra parte, Polonia mantiene una postura diferente y continúa reteniendo sus aviones MiG-29, pese a las solicitudes de Kiev y la presión internacional. Este bloqueo se atribuye a desacuerdos sobre la transferencia de tecnología de drones, un recurso clave en el conflicto actual.

La compra de los Gripen-E representa un cambio de postura significativo por parte de Suecia, que hasta ahora había rechazado todas las peticiones ucranianas para entregar estos cazas, mientras otros países de la OTAN han facilitado el envío de aviones F-16 y Mirage antiguos.

El paquete sueco se espera incluya sistemas avanzados de armamento, aunque no ha sido oficialmente detallado. Se presume que contempla misiles aire-aire de mediano y largo alcance como el AMRAAM y METEOR, además de municiones IRIS-T para incrementar la capacidad defensiva y ofensiva de las aeronaves.

Este desarrollo modifica el panorama aéreo militar, fortaleciendo notablemente la capacidad aérea ucraniana frente a la persistente agresión, y refuerza la cooperación militar bilateral entre Suecia y Ucrania en un contexto de alta tensión regional.