Un vuelo de United Airlines que viajaba hacia Palma de Mallorca tuvo que regresar al aeropuerto de Newark tras identificarse una posible amenaza de seguridad a bordo. La aeronave, un Boeing 767 con más de 190 pasajeros y tripulación, cambió de rumbo mientras cruzaba el Atlántico después de que se detectara un dispositivo Bluetooth con un nombre sospechoso durante el vuelo.

El incidente se produjo varias horas después del despegue y llevó a que la tripulación solicitara a los pasajeros apagar todos los dispositivos con Bluetooth. A pesar de estas instrucciones, se siguieron detectando señales no identificadas, lo que generó preocupación y la decisión de regresar al punto de partida como medida preventiva, en coordinación con el centro de operaciones de United Airlines y las autoridades aeroportuarias.

Al aterrizar, los pasajeros abandonaron el avión mientras la Policía del Port Authority de Nueva York y Nueva Jersey llevó a cabo una inspección minuciosa del aparato. Se aplicaron protocolos de seguridad adicionales, incluyendo un nuevo control por parte de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense, antes de permitir el reembarque en una aeronave sustituta provista por la aerolínea.

United Airlines confirmó el regreso del vuelo, sin revelar detalles específicos sobre la naturaleza del riesgo, y subrayó que la decisión se tomó por precaución para garantizar la integridad de pasajeros y tripulación. Esta situación generó retrasos considerables para quienes se dirigían a uno de los destinos turísticos más populares de las Islas Baleares.