Un avión Boeing 777-300ER de United Airlines, con destino final a San Francisco desde Shanghái, realizó un desvío inesperado a Tokio Narita poco más de dos horas después de despegar debido a un incidente protagonizado por una pasajera a bordo. La situación no solo alteró el curso del vuelo, sino que también llevó a la tripulación a descargar una importante cantidad de combustible antes de tocar tierra.

El vuelo, con 285 pasajeros y 16 miembros de tripulación, partió del aeropuerto de Shanghái Pudong, pero recibió la orden de aterrizar en Japón a causa del comportamiento errático de una pasajera que comenzó a mostrar signos de agitación poco después del despegue. Un testigo presencial que viajaba cerca de ella relató que la mujer lanzó documentos dentro de la cabina, profirió insultos y se autoinfligió golpes sin explicación aparente.

Según este relato, la pasajera fue confrontada por la tripulación, incluyendo al capitán, quien intentó calmarla tocándola en el hombro. Ante este contacto, ella reaccionó con un codazo, rechazando la interacción. Se generó un intercambio tenso de palabras entre ambos, lo que complicó aún más la situación. Posteriormente, la pasajera deterioró el orden en su asiento al arrojar basura y negarse a colaborar con el personal de cabina.

Al llegar a Tokio, la policía local abordó la aeronave para atender el caso. La pasajera se mostró confusa y renuente al ser retirada, mientras la tripulación poco intervino durante el proceso, generando una atmósfera incómoda dentro del avión para los demás pasajeros. La descarga de combustible se realizó para cumplir con las normativas de peso antes del aterrizaje seguro, implicando una pérdida considerable de recursos.