Un vuelo de United Airlines que partió de Newark con destino a Palma de Mallorca debió regresar tras activarse una alerta de seguridad relacionada con un dispositivo Bluetooth detectado a bordo. La alerta surgió cuando la aeronave se encontraba ya sobre el océano Atlántico, lo que provocó la interrupción inesperada del viaje.
La tripulación solicitó a los pasajeros apagar sus dispositivos Bluetooth tras recibir instrucciones desde el centro de operaciones de United en Chicago. A pesar de insistencias y una advertencia final, al menos dos dispositivos permanecieron activos, lo que impidió identificar el origen exacto de la señal y obligó a los pilotos a iniciar el retorno a Newark conforme a los protocolos establecidos para amenazas potenciales.
Las comunicaciones grabadas entre la cabina y control de tráfico aéreo revelaron que la preocupación se centró en un dispositivo cuyo nombre visible era "Bomba", una palabra que generó alarma inmediata. Expertos explicaron que este tipo de nombres visibles pueden modificarse por cualquier usuario en dispositivos Bluetooth como teléfonos, audífonos o altavoces, y pueden ser detectados por otros aparatos cercanos cuando la función está habilitada.
Una vez en Newark, se evacuó rápidamente a todos los pasajeros mientras especialistas inspeccionaban el avión. La revisión concluyó que no existía ningún artefacto explosivo y que la alerta fue causada exclusivamente por el nombre asignado al dispositivo Bluetooth identificado.
Según reportes de medios estadounidenses, el responsable sería un adolescente, detenido para interrogatorio. Aunque no se han detallado cargos, especialistas en derecho aeronáutico indican que falsas amenazas pueden acarrear sanciones civiles y penales, así como elevados costos económicos derivados de la interrupción de vuelos y despliegue de recursos de seguridad.