El dron colaborativo MQ-28 Ghost Bat de Boeing superó con éxito pruebas para validar su desempeño furtivo, una característica esencial que le permite operar con menor riesgo de detección en entornos hostiles. Esta mejora refuerza su capacidad para complementar aeronaves tripuladas en tareas de vigilancia, guerra electrónica y multiplicación de fuerza.

Las pruebas de Sección Radares Cruzada (RCS) aportaron datos objetivos sobre la reducción de la firma radar del MQ-28, confirmando la eficacia de sus diseños, materiales y procesos de producción orientados a disminuir la distancia a la que radares enemigos pueden ubicarlo y actuar contra el dron. Esto aumenta significativamente su supervivencia en escenarios de combate aéreo modernos.

Desde su inicio en 2017, el desarrollo del MQ-28 alcanzó hitos importantes, como su primer vuelo en 2021 y más de 150 vuelos de prueba. Entre las demostraciones destacadas figuran operaciones coordinadas entre múltiples MQ-28, integración con el avión E-7A Wedgetail para atacar objetivos aéreos, y ensayos de despliegue rápido en bases de la Real Fuerza Aérea Australiana. Además, el dron realizó pruebas operativas internacionales en California que validaron sus capacidades autónomas y su capacidad para operar desde ubicaciones aliadas.

El MQ-28 combina autonomía avanzada, inteligencia artificial y sigilo para ofrecer a las fuerzas aéreas una herramienta que amplía la eficacia de sus misiones y aumenta la flexibilidad operativa, consolidándose como una plataforma costo-efectiva y madura para la guerra aérea contemporánea.

Boeing, una empresa líder global en aeroespacial y defensa, continúa desarrollando esta tecnología para proveer soluciones innovadoras y robustas a los clientes de más de 150 países, fortaleciendo su posición como exportador y fabricante de sistemas de combate avanzados.