Canadá dio un paso decisivo hacia la modernización de su flota aérea con el anuncio de que negocia la compra del avión de alerta y control aéreo GlobalEye AEW&C, desarrollado por Saab. Este avión combina la base del Bombardier Global 6500, de fabricación canadiense, con el sistema de radar Erieye, reconocido a nivel internacional.
Las negociaciones buscan que al menos un tercio de la producción de estos aviones se realice en Canadá, sumando un volumen estimado de cuarenta unidades para el país y sus aliados durante los próximos quince años. La Real Fuerza Aérea Canadiense planea operar seis ejemplares, adaptados a sus requisitos operativos y con una vida útil esperada acorde a estas necesidades.
La elección del GlobalEye destaca porque se aparta de opciones estadounidenses como el E-7 Wedgetail de Boeing y el AERIS X de L3Harris, ambos basados en la misma plataforma Global 6500. Pese a la potencia y demanda del E-7, este sistema ha enfrentado problemas recientes por retrasos en entregas y dificultades internas, lo que ha generado incertidumbre en sus clientes, como la OTAN y el Reino Unido.
Este movimiento también marca un distanciamiento estratégico de Canadá respecto a Estados Unidos en materia de defensa. El GlobalEye aumentaría la capacidad de vigilancia aérea sobre el Ártico, permitiendo una mejor detección, seguimiento y respuesta a posibles amenazas en esa región clave para la seguridad continental.
El proyecto refuerza la producción nacional al emplear la plataforma canadiense Global 6500, lo que impulsa la industria local y garantiza una integración tecnológica significativa. Saab, cuya tecnología AEW&C está en servicio en países como Polonia, Suecia y Tailandia, busca también ampliar su presencia con esta alianza, consolidando al GlobalEye como un reemplazo moderno para aeronaves de alerta aérea obsoletas basadas en modelos más antiguos como el turbohélice Saab 340.