La flota comercial de China muestra un envejecimiento acelerado que las aerolíneas no logran compensar con nuevas adquisiciones, lo que genera una presión creciente para la entrega de aviones de fuselaje estrecho. Sin embargo, la producción del COMAC C919, el primer reactor nacional que compite con el Airbus A320neo y el Boeing 737 MAX, no alcanza el ritmo necesario para cubrir esa demanda.
Desde 2020, el número de aeronaves con más de veinte años ha crecido más rápido que las entregas de modelos nuevos, elevando la antigüedad promedio y los costos operativos y de mantenimiento para las compañías aéreas. A pesar de recientes pedidos a fabricantes extranjeros, la tasa de reemplazo aún no recupera los niveles previos a la pandemia, lo que podría abrir una oportunidad para que el C919 gane protagonismo en el mercado interno.
Entre enero y mayo, COMAC entregó seis unidades del C919, sumando 38 aviones desde su ingreso al servicio en 2022, aunque uno se utiliza para demostraciones y queda fuera de operaciones comerciales. China Eastern Airlines es la principal operadora con 16 unidades, seguida por Air China con 11 y China Southern Airlines con 10. Sin embargo, esta cifra es insuficiente para competir en un mercado dominado por miles de aviones Airbus y Boeing.
Al mismo tiempo, las autoridades chinas y las empresas aeroespaciales fortalecen las capacidades nacionales de mantenimiento para los modelos C919 y el jet regional más pequeño C909. Destaca la apertura del primer centro autorizado para el mantenimiento del motor LEAP-1C, que impulsa al C919, y nuevos talleres para la revisión de componentes de la marca COMAC.
Estos avances son respuesta a las interrupciones en la cadena de suministro que afectaron la producción durante los últimos años y evidenciaron la dependencia de tecnología extranjera. Aunque Estados Unidos reanudó la exportación de motores LEAP, persisten las inquietudes por la alta dependencia de tecnología occidental.
Para reducir ese riesgo, China desarrolla el motor turbofan CJ-1000A como futura alternativa nacional al LEAP-1C para equipar al C919. Sin embargo, no se han divulgado datos recientes sobre su certificación, fecha de entrada en servicio ni planes concretos para su incorporación en el avión en producción.
Así, el sector aéreo chino enfrenta el doble desafío de renovar una flota envejecida y al mismo tiempo aumentar la producción y soporte del primer avión de fuselaje estrecho diseñado y ensamblado integralmente en el país.