China ha cambiado su estrategia en el comercio de minerales críticos, dejando de lado la simple manipulación de precios para reducir deliberadamente sus exportaciones y reservar estos recursos para su industria doméstica. Esta política impacta de forma directa a sectores clave como la fabricación de vehículos eléctricos y la defensa aeroespacial, donde minerales como el disprosio, el terbio y el itrio son esenciales.
En un giro decisivo, el gobierno chino implementó un control estricto mediante licencias obligatorias para la exportación de siete tierras raras pesadas, incluyendo elementos como el terbio, disprosio y escandio. Estas medidas comenzaron en abril de 2025 y se ampliaron en octubre con cinco elementos adicionales, generando una reducción notable en la producción automotriz mundial en semanas posteriores.
Aunque en noviembre de ese mismo año se levantó parcialmente la restricción ampliada, los controles originales sobre los minerales más críticos permanecen firmes, con autorizaciones para exportarlos que dependen del Ministerio de Comercio y que para aplicaciones militares son prácticamente inexistentes. Esta lentitud en aprobaciones no es casual, sino una señal clara de la estrategia de Pekín para fortalecer su base industrial en lugar de seguir abasteciendo a competidores extranjeros.
Especialistas en defensa y expertos en el sector coinciden en que esta maniobra no debe interpretarse como una táctica negociadora sino como un cambio estructural. Empresas que buscan explotar yacimientos de tierras raras en Occidente enfrentan la realidad de que China quiere controlar toda la cadena productiva, desde la materia prima hasta el producto final. Esto se alinea con el plan “Made in China 2025”, que busca la dominancia en industrias tecnológicamente avanzadas.
Esta política afecta especialmente a la fabricación de motores para vehículos eléctricos y turbinas aeroespaciales, donde la disponibilidad de estos minerales es fundamental. Mientras China restringe y ralentiza las exportaciones, los fabricantes buscan proveedores alternativos y soluciones temporales, pero la expectativa es que estas dificultades persistan, obligando a repensar las cadenas de suministro globales y las estrategias de acceso a minerales críticos fuera de China.