El impacto del Mundial 2026 en el tráfico de pasajeros en México será positivo pero contenido, con un crecimiento esperado de entre el 4% y 6% durante la celebración del torneo. Esta cifra queda por debajo del aumento que se observó en Rusia 2018 y Qatar 2022, donde el incremento osciló entre el 8% y 15% debido a que esos países fueron sedes principales del evento.

Brian Rodríguez Ontiveros, analista senior de Monex, destacó que México no albergará la fase central del Mundial, sino que será Estados Unidos el país anfitrión principal, lo que limita el efecto comparativo en el sector aeroportuario nacional. No obstante, los aeropuertos mexicanos serán de los sectores más beneficiados durante la temporada, con un total de 13 partidos programados en el país hasta el 5 de julio, antes de la clausura oficial del torneo el 19 de julio.

En cuanto a las perspectivas para los principales grupos aeroportuarios del país, Monex prevé incrementos específicos en el tráfico de pasajeros: ASUR con casi un 4%, GAP alrededor del 2.3%, y OMA alcanzando un 7.3%, impulsados principalmente por la competencia futbolística internacional. Estas cifras reflejan una expectativa general de crecimiento turístico en México vinculada a la Copa del Mundo que se extendería incluso hasta 2027.

Respecto al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), aunque no se han divulgado datos oficiales debido a su administración por la Marina, se anticipan sinergias importantes. Esto se debe a la recuperación en la oferta de vuelos y en el despliegue de aeronaves, lo que podría potenciar la movilidad aérea nacional durante la temporada mundialista.

Por otro lado, Janneth Quiroz Zamora, directora de análisis económico y bursátil de Monex, proyectó un panorama optimista para el sector aeroespacial mexicano en lo que resta del año. La industria ha mostrado un crecimiento significativo en sus exportaciones recientes, aunque esta dinámica podría verse afectada por la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya fecha límite para una revisión formal es el 1 de julio.

Aunque es poco probable que se concluya una revisión definitiva para esa fecha, se espera que el tratado evolucione hacia un esquema de evaluaciones periódicas que podría influir en el desarrollo futuro de este sector exportador clave.