La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) renovó hasta julio de 2026 su Conflict Zone Information Bulletin (CZIB), que alerta sobre la seguridad de las operaciones aéreas en Medio Oriente y el Golfo Pérsico. Este boletín cubre territorios de países como Bahréin, Irán, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.

La extensión del CZIB responde a la continuidad de tensiones militares en la región, especialmente tras los ataques realizados entre Estados Unidos, Israel e Irán a principios de 2026 y la respuesta iraní con represalias. Aunque actualmente existe un alto el fuego temporal firmado entre Estados Unidos e Irán, persisten riesgos elevados debido a la inestabilidad y la presencia de bases militares, así como por la actividad de grupos militantes respaldados por Irán, particularmente en Irak y Líbano.

La EASA advierte que, pese al descenso en la intensidad de los conflictos, las amenazas para la seguridad aérea se mantienen por posibles violaciones del alto el fuego, especialmente en zonas como el Estrecho de Hormuz y el espacio aéreo circundante. Además, la agencia subraya la complejidad de gestionar estos riesgos, ya que las medidas para reducir peligros durante el vuelo no son suficientes para proteger la infraestructura aeroportuaria y otras instalaciones críticas en tierra.

Para los operadores aéreos, la recomendación es evaluar con rigor la vulnerabilidad de los aeropuertos y equipos asociados en sus planes de gestión de riesgos al operar en estos espacios. En particular, el espacio aéreo iraní bajo la responsabilidad del FIR Teherán continúa en alerta máxima, aumentando la posibilidad de incidentes por errores de identificación. De forma similar, el espacio sobre Irak se ve afectado tanto por ataques iraníes puntuales como por acciones de actores violentos no estatales, mientras que en Líbano, a pesar de una frágil tregua, persiste un entorno propenso a confrontaciones que comprometen la seguridad aérea civil en todas las altitudes.

En suma, la situación en la región se caracteriza por una transición de un conflicto activo a un estado de tensión elevada que requiere vigilancia constante y estrategias proactivas para salvaguardar las operaciones aéreas. La EASA mantendrá actualizada su evaluación en función de la evolución política y militar para garantizar la protección integral en esta zona de alto riesgo.