Pakistán evalúa el desarrollo de drones de combate conocidos como «loyal wingman», vehículos aéreos no tripulados (UCAV) diseñados para actuar en conjunto con cazas tripulados, ampliando capacidades en el espacio aéreo. Esta estrategia busca un enfoque más accesible y gradual para fortalecer su industria aeroespacial militar, evitando los altos costos y desafíos técnicos de un programa completo de avión de combate de quinta generación.
La propuesta contempla un plan en dos etapas con dos modelos denominados «Vafadar-1» y «Vafadar-2». El primero serviría como plataforma inicial para probar tecnologías y preparar la base industrial y humana necesaria, con un diseño relativamente sencillo y de bajo riesgo. Sobre sus cimientos, se lanzaría el Vafadar-2, un UCAV de mayor envergadura, capacidad y costo que consolidaría la experiencia adquirida.
Ambos drones estarían destinados a operar junto a aviones tripulados, ofreciendo un equilibrio entre capacidades avanzadas y eficiencia económica para la Fuerza Aérea de Pakistán, la Fuerza Aérea Turca y posibles clientes internacionales. Estas plataformas acercarían la complejidad tecnológica de un caza tradicional mediante sistemas de control adaptativos y predicción de vuelo, áreas en las que Pakistán busca especialización.
El proyecto también representa una oportunidad para incorporar progresivamente a la industria aeroespacial privada pakistaní, actualmente con capacidades limitadas ante labores de esta escala. Empresas del sector serían invitadas a presentar propuestas para el diseño inicial del Vafadar-1, iniciando así un proceso de desarrollo conjunto que permitiría ampliar y diversificar la base productiva local.
La iniciativa se alinea con el objetivo mayor conocido como Proyecto Azm, que incluye la fabricación de un caza avanzado; sin embargo, la experiencia acumulada con estos drones sentaría las bases en ingeniería, manufactura y recursos humanos, facilitando futuros desarrollos complejos.