La manufactura aditiva (MA) no ha cumplido las expectativas iniciales de crecimiento explosivo y transformación total de las cadenas de suministro en la industria aeroespacial, a pesar de sus avances técnicos. La tecnología permanece atrapada en un período de estancamiento, conocido como el “valle de la desilusión” según el ciclo de Gartner. La raíz del problema no está en la capacidad tecnológica, sino en un desfase en cómo se comunica su valor y se promueve su adopción entre los distintos actores del sector.

Alison Wyrick-Mendoza, especialista en comunicación y consultora de ASTM International, explicó que la falta de progreso en la adopción de la manufactura aditiva se debe a barreras psicológicas y sociales que frenan la aceptación de esta innovación. Para analizar estas dificultades, se apoyó en el modelo REDUCE del profesor Jonah Berger, que identifica seis obstáculos críticos: resistencia al cambio (reactancia), apego a lo conocido (endowment), distancia psicológica, incertidumbre, falta de pruebas concluyentes y ausencia de apoyo de terceros.

Estos factores se presentan con particular fuerza en tres grupos clave: los equipos internos de ingeniería y operaciones, los inversores externos y los reguladores o formuladores de políticas. Por ejemplo, para vencer la reactancia interna, Wyrick-Mendoza recomienda presentar la manufactura aditiva como una opción más dentro de un conjunto de soluciones previamente identificadas por los mismos ingenieros, evitando imponerla como única alternativa. En relación con los inversores, sugiere talleres que no mencionen la tecnología directamente, sino que permitan a los participantes descubrir su potencial por sí mismos, generando un sentido de propiedad y colaboración en lugar de una venta tradicional.

El apego a los procesos existentes representa otro gran impedimento. Las personas y las empresas tienden a valorar exageradamente sus métodos actuales, incluso si son ineficientes, por miedo a perder lo que ya poseen. Para contrarrestar esta barrera, recomienda exponer los costos ocultos en los procedimientos actuales más allá de materiales y mano de obra, incluyendo el desgaste de herramientas y la rigidez operativa, de forma que la propuesta de la manufactura aditiva se perciba no como un gasto adicional sino como una oportunidad para ahorrar y optimizar.

Además, Wyrick-Mendoza aborda la incertidumbre y la falta de evidencia corroborativa, que generan dudas sobre la viabilidad y el desempeño real de los componentes fabricados con tecnologías aditivas. Señala que fortalecer estudios de caso, pruebas certificadas y compartir resultados claros facilitaría la confianza entre todos los actores involucrados, desde técnicos hasta reguladores.

Finalmente, destaca la importancia de generar un entorno favorable donde tanto expertos como políticos y empresarios se sientan motivados y apoyados para impulsar la integración de la manufactura aditiva en sus procesos. Según su enfoque, catalizar la adopción pasa por comprender y superar las resistencias humanas más que solamente demostrar la eficiencia técnica de la tecnología.

Estas ideas se profundizarán en la conferencia en línea AMA: Aerospace, Space, and Defense 2026, donde Wyrick-Mendoza participará para compartir sus estrategias y casos prácticos con el público especializado.