La Universidad de Florida Central (UCF) avanza en la investigación del comportamiento de las alas de drones anfibios durante el momento crítico en que salen del agua para volar. Este fenómeno, conocido como “egreso”, es especialmente complejo de reproducir en vehículos aéreos no tripulados (UAV) y representa un desafío clave para mejorar su estabilidad y rendimiento.

El proyecto, dirigido por un profesor asociado de ingeniería aeroespacial, recibió una subvención del DEVCOM Army Research Office, la agencia del Ejército de Estados Unidos encargada del desarrollo tecnológico militar. La intención es crear modelos matemáticos que permitan optimizar la maniobra de transición entre agua y aire en vehículos anfibios, evitando la necesidad de contar con sistemas separados para ambos entornos.

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El estudio se inspira en la naturaleza, donde animales como rayas mobula o aves acuáticas realizan esta transición con gran eficiencia y velocidad. Sin embargo, hasta ahora se conocía poco acerca de cómo las fuerzas físicas afectan la sustentación cuando un ala sale del agua. Anteriormente, se había explorado principalmente la entrada en el agua, pero el egreso presenta fenómenos menos entendidos, como un aumento súbito de la sustentación que luego se invierte bruscamente antes de estabilizarse. Este comportamiento puede provocar inestabilidad y pérdidas de control en los drones.

El equipo de UCF emplea un tanque de agua y alas impresas en 3D para examinar el efecto de deformaciones de la superficie, la formación de olas y la generación de vórtices durante la salida del agua. Estos factores son esenciales para descifrar los cambios abruptos en las fuerzas aerodinámicas que afectan el vuelo inicial del UAV.

Además de su aplicación en vehículos militares, estas mejoras podrían potenciar el uso de drones anfibios en operaciones civiles, como misiones de búsqueda y rescate en zonas costeras, monitoreo oceánico y respuesta ante desastres naturales. Se espera que en el futuro estos UAVs realicen inmersiones y egreos confiables, con mayor capacidad de carga útil y control autónomo en entornos complejos.

Este avance tecnológico abre la puerta a drones más versátiles que operen sin interrupciones entre el agua y el aire, posibilitando tareas que hasta ahora requieren plataformas distintas para cada medio.