La actual crisis en Oriente Medio amenaza con agravar las complicaciones ya existentes en las cadenas de suministro globales del sector aeroespacial, un ámbito donde los plazos y la disponibilidad de materiales resultan cruciales para la fabricación de aeronaves. Aunque el impacto operativo inmediato ha sido limitado, el estallido del conflicto podría presionar la producción y la logística a mediano y largo plazo.

Un análisis de la consultora Roland Berger, realizado en colaboración con las asociaciones aeroespaciales ADS (Reino Unido), BDLI (Alemania) y GIFAS (Francia), indica que el principal peligro radica en impactos indirectos como el aumento en los precios del combustible para aviación y alteraciones en las rutas de vuelo, lo que deteriora la rentabilidad de las aerolíneas y podría obligar a revisar los calendarios de entrega de aeronaves, afectando la planificación de producción.

El estudio propone tres escenarios posibles: una resolución rápida del conflicto, que no dañaría significativamente la fabricación de aviones; un impacto a mediano plazo causado por el alza y escasez de productos químicos críticos provenientes de la región, que afectarían la producción con retrasos e incremento de costos; y un escenario prolongado o agravado, donde la caída en la rentabilidad de las aerolíneas podría traducirse en reducción de ritmos productivos e inversiones en el sector.

La investigación, basada en una encuesta a 95 empresas del sector aeroespacial en Europa realizada justo antes del inicio del conflicto, revela que aunque más del 70% de las compañías se sienten preparadas para el actual aumento en la producción, aproximadamente una tercera parte identifica áreas que requieren mejoras en cadenas y procesos. Las interrupciones externas podrían intensificar estas dificultades.

Además, más de la mitad de las empresas aún enfrentan escasez de materiales, y cerca del 80% anticipa restricciones en insumos críticos que amenazan la estabilidad del suministro. Este escenario obliga a proveedores y fabricantes a adaptarse constantemente para evitar interrupciones mayores.

Según Stephan Baur, socio de Roland Berger, los recientes desarrollos geopolíticos añaden complejidad a un entorno ya desafiante para la industria aeroespacial. A pesar de los avances en resiliencia alcanzados en los últimos años, persisten cuellos de botella que deben solucionarse para asegurar el aumento sostenido de la producción.

El estudio también destaca cambios en las cadenas logísticas, donde algunas compañías han tenido que reemplazar el transporte marítimo por el aéreo, incrementando costos sin afectar por ahora los tiempos de entrega de aviones. Sin embargo, la prolongación de las tensiones puede generar impactos más profundos, especialmente relacionados con la provisión de materias primas esenciales.