La reciente guerra en Irán obligó a una evacuación masiva de la flota aérea civil, poniendo al descubierto la fragilidad de un sector golpeado por décadas de aislamiento internacional y escasa modernización. Las autoridades iraníes trasladaron 133 aeronaves a aeropuertos considerados seguros, tanto dentro del país como en el extranjero, para evitar su destrucción durante los ataques. Esta acción no solo reflejó un operativo de emergencia sino que dejó descubrir el precario estado de la infraestructura aeroportuaria y de las propias aeronaves.
El jefe de la Organización de Aviación Civil de Irán, Abolfazl Shiroudi, confirmó que se emitieron permisos para movilizar partes de la flota a aeropuertos extranjeros, algo inédito en términos oficiales, y reconoció que tanto aeropuertos como torres de control, radares y varias aeronaves sufrieron daños por bombardeos y ataques durante el conflicto. Aunque el alcance total de las pérdidas no fue revelado, este reconocimiento subraya la exposición de un sistema que carece de mecanismos de protección adecuados y de resiliencia frente a crisis.
La crisis actual tiene raíces que se remontan mucho antes de la guerra. Irán ha enfrentado a lo largo de los años severas sanciones internacionales que restringieron la compra de aviones nuevos, la adquisición de repuestos y el acceso a servicios de mantenimiento. Esto forzó a las aerolíneas a mantener flotas envejecidas, sometidas a reparaciones costosas y suministradas desde una red de proveedores complicados. Pese a que las líneas aéreas reportan cientos de aviones, solamente una parte estaba en condiciones operativas antes del conflicto, con estimaciones que cifran alrededor de 100 aeronaves en funcionamiento regular.
El daño sufrido en las instalaciones no se limitó a unos pocos aeropuertos, sino que afectó a varios puntos clave de la red civil iraní, deteriorando aún más la capacidad del sector para operar con normalidad y poner en riesgo la conectividad aérea interna y externa. Estas debilidades repercuten en la seguridad y en la calidad del transporte aéreo, limitando las opciones para pasajeros y carga.