China logró un avance significativo en tecnología espacial al poner a prueba un nuevo motor para satélites con una vida operativa sin precedentes. Este motor, desarrollado por la China Academy of Aerospace Propulsion Technology en Xian, alcanzó una duración de más de 14 horas en su vuelo inaugural, superando ampliamente la expectativa inicial de diez horas.
El motor impulsó con éxito al satélite Communications Technology Experiment Satellite 26A hasta una órbita geosincrónica a aproximadamente 35.800 kilómetros sobre la Tierra. Su capacidad para producir un empuje de 750 newtons se combinó con una resistencia superior al calor y la oxidación, gracias a un recubrimiento especial, lo que permitió esta prolongada operación continua sin pérdida de rendimiento.
En comparación con motores equivalentes empleados en misiones orbitarias, como el estadounidense R-42DM y el europeo Leros-1B, que suelen diseñarse para ciclos de alrededor de siete horas, el motor chino duplicó el tiempo de actividad. Esta mejora podría traducirse en una mayor eficiencia y confiabilidad para la inserción de satélites de comunicaciones, aplicaciones militares y misiones en el espacio profundo.