La reciente reducción en el precio del queroseno de aviación, anunciada por Petrobras, generó expectativas en el sector de la aviación agrícola brasileña, que enfrenta un fuerte impacto por el alza sostenida de este insumo clave. La petrolera bajó el valor medio del combustible para distribuidores, sugiriendo un alivio en los costos que, sin embargo, según especialistas, no será inmediato ni drástico.
El combustible representa un porcentaje importante dentro de los gastos operativos de la aviación agrícola, especialmente el QAV (queroseno de aviación Jet A-1), que alimenta a la mayoría de la flota. Esta reducción equivale a una baja de R$ 0,93 por litro, aproximadamente un 14,2%, y busca estabilizar los precios tras el fuerte aumento provocado por factores geopolíticos internacionales, como el conflicto en Medio Oriente.
Desde el Sindicato Nacional de Empresas de Aviación Agrícola (Sindag) indicaron que, pese a la disminución en el precio, la mejora real en el costo del combustible se percibirá más en el mediano y largo plazo. Según su economista, Claudio Junior Oliveira, aunque existen diversos tipos de combustible, el Jet A-1 sigue siendo el más utilizado debido a su alto consumo y relevancia dentro del sector.
La inflación del queroseno en meses recientes fue considerable, con un aumento registrado del 51,6% y precios que alcanzaron un promedio de R$ 8,46 por litro. Este comportamiento está vinculado a la volatilidad generada por la crisis geopolítica internacional y afecta principalmente a la actividad aeroagrícola concentrada en el Centro-Oeste brasileño, una zona clave para la producción agrícola del país.
Petrobras reportó que este año el precio del QAV aumentó un 54,5% hasta alcanzar un incremento de R$ 1,98 por litro desde diciembre pasado. La empresa ajustará los nuevos precios a principios del mes, bajo un contexto global que influye directamente en el mercado local, ya que aunque parte del combustible consumido no depende de rutas marítimas afectadas por el conflicto, los precios internacionales marcan la pauta.
La preocupación principal del sector sigue siendo la estabilidad y seguridad en el paso de las rutas marítimas, especialmente en el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte global de crudo y derivados. Además, el mercado experimenta una ‘nueva normalidad’ con inflamación de precios y tasas de interés elevadas, un escenario que no es exclusivo de Brasil sino global, según explicó Oliveira.